viernes, 15 de julio de 2016

El mago Santiago



Es el pobre Santiago
un desdichado mago.
Un truco le obsesiona
que nunca le funciona.
 
Quiere hacerse invisible,
y aunque parezca imposible,
él pone todo su interés
y lo intenta una y otra vez.

Lo intenta por la mañana,
durante toda la semana,
incluso de madrugada,
pero nunca consigue nada.

Está el pobre desesperado,
siente que ha fracasado,
y hasta pierde la paciencia
después de tanta insistencia.
 
Y cuando al final lo consigue,
consigue por fin ser invisible,
Santiago no puede creerlo,
no hay nadie que pueda verlo.








Eclipse de luna







Viaja Don Comenta
en su bicicleta,
podría ir en coche,
pero como es de noche...
 
A Luna debe contar
lo que acaba de escuchar,
los astros se lo han chivado
en cuanto se han enterado.

Sol se ha enamorado,
en Luna se ha fijado,
y Tierra envidiosa
se ha puesto celosa.

Sol y Luna se admiran
con sonrojo se miran,
Sol y Luna se cortejan
y las estrellas lo festejan.

Comienzan a bailar
girando sin parar,
llena de alegría
la noche y el día.
 
Tierra en sus desvelos
haya solución a sus celos:
“-Si no pueden verse
dejarán de quererse”.

Se consigue colocar
en el preciso lugar
desde el que entorpecer
y a Luna ensombrecer.
 
Pero Sol y Luna se aman
y al instante se aclaman,
inmediatamente giran
y por siempre se admiran.




lunes, 11 de julio de 2016

Cuasimodo



Está el pobre Cuasimodo
aburrido de estar solo,
de que todos le insulten,
y de que de él se burlen.

Que si tiene una joroba
que pesa una arroba,
que si está tuerto
y tiene un ojo suelto.

Que se burlen sin fin
de su asombrosa nariz
y de sus tristes andares,
siempre tan particulares.

Se escondió en la catedral
huyendo de la vecindad,
donde conoció a las gárgolas
que también estaban solas.

Se enamoró de Esmeralda
que nunca le dio la espalda.
Tenía ella tal generosidad
que no le importó su fealdad.

Pero se enamoró de un capitán,
un capitán de la guardia real,
y presa de ese gran amor
a él le entregó su corazón.

Cuasimodo no pierde la esperanza
de que algún día Esmeralda,
a pesar de su gran fealdad
se enamore de su bondad.